Adverbiemos, que es en mente
«Es un cruce regulado semafóricamente«. Así se despachó hace poco una locutora de radio hablando de un problema de tráfico a causa de unas obras. ¡Qué fácil es adverbiar! Se añade un sufijo en mente por aquí, se corta la palabra una letrita por allá y listo, adverbio al canto.
Por de pronto, en el diccionario no existe tal adverbio, y el panhispánico de dudas ni siquiera lo contempla. Aun en el supuesto de que fuera correcta, suena horrorosa-mente. Mejor decir «un cruce regulado con semáforos». O como decía mi hermano cuando tenía dos añitos, «semáfaros». No dejaba de tener su lógica, por lo de las luces.
